Con los hoteles de los alrededores
completamente llenos, hubo quien tuvo que acampar en las zonas aledañas
para pasar la noche, junto al pueblo de Pisté, una pequeña localidad
dedicada a la artesanía, que se encuentra muy próxima a la zona
arqueológica y que se ha visto beneficiada por el turismo que llega
hasta el lugar.
El tránsito entre la localidad de Pisté y las
ruinas mayas fue constante desde primera hora de la mañana, pues antes
del amanecer ya había grupos de personas que salían de sus hoteles y
recorrían la distancia que les separaba de las ruinas con velas
encendidas.
Hacia las 6.00 hora local (12.00 GMT) apareció uno de
los numerosos grupos de danzantes que fueron a ofrecer sus bailes y sus
ritos a los mayas por la llegada del nuevo Baktun, pero que en algunos
casos tuvieron que cambiar su ubicación para no interrumpir a quienes
meditaban.
Procedentes de numerosos países de Europa, Asia y
América, los extranjeros eran la mayoría y llamaba la atención la
ausencia de grupos de origen maya, cuyos miembros se dedicaban más a
vender artesanía y recuerdos a los visitantes que a celebrar la nueva
era.
Tan solo un hombre de edad avanzada y vestido al uso de los
líderes espirituales mayas se dejó ver en el recinto, provisto de un
báculo pastoral de pequeñas dimensiones y un instrumento aromático.
Vestidos
de blanco, con los brazos en alto, los dedos en posición de meditar y
la mayoría de pie, decenas de grupos realizaron oraciones conjuntas de
cara a la pirámide principal de Kulkulkán, y cada participante hablaba
de forma espontánea para pedir por la tierra, la naturaleza o la armonía
de la humanidad.
Un portavoz del Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH) aseguró a Efe que hasta el mediodía se
habían concentrado alrededor de 9.000 personas en este sitio
arqueológico y que no se habían reportado incidentes en la zona.
En
el estado de Tabasco, la lluvia asustó a los turistas que llegaron para
conmemorar el fin del ciclo largo en el calendario maya y sólo
acudieron decenas de visitantes a las zonas arqueológicas, según las
autoridades locales.
En esa misma entidad, en el Tortuguero, sitio
en el que se encontró la estela número 6 que anuncia la conclusión del
ciclo, y en la pirámide maya de Comalcalco, un grupo de danzantes
celebró el descenso de Bolom Yakté, "el señor de la luz", que según la
tradición debe presidir el nacimiento de la nueva era.
"Es una
fecha que no podemos ignorar, es el fin de un ciclo y el comienzo de
otro, creemos en nuestros ancestros", dijo a Efe Delio Augusto Zamudio,
portavoz de un colectivo de danzantes que meditó, junto con otros, a las
faldas del cerro El Tortuguero.
Por otra parte, más de 350
personas pertenecientes al Consejo Maya Nuevo Sol, que agrupa
comunidades de Guatemala, Belice y México, se reunieron en Cancún, en el
estado de Quintana Roo, para celebrar el cierre del 13 Baktun.
Dignatarios
mayas y sacerdotes provenientes de poco más de 50 grupos indígenas que
acampan junto a la zona arqueológica de El Meco, en el norte de Cancún,
realizaron una serie de rituales durante la madrugada con los que dieron
la bienvenida a este día.
La mayor parte de las ceremonias que
realiza este grupo son de carácter privado y no se ha permitido el
acceso a los medios de comunicación, unas medidas que, según los
organizadores, obedecen al deseo de los sacerdotes de mantener el
misticismo y las tradiciones de los pueblos mayas con la mayor pureza
posible.
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